La izquierda y la derecha definieron el siglo XX, ¿Qué será lo próximo?
Eduardo me pasa un meme de cosecha propia en el que se me invita a contestar la siguiente pregunta: "la izquierda y la derecha definieron el siglo XX, ¿Qué será lo próximo?"
Creo que el debate se articulará sobre dos ejes distintos no excluyentes: uno es el "relativismo-aboslutismo" y el otro "Conservadurismo-dinamismo".
Tras la pasividad despreocupada y tolerante (el relativismo extremo) que ha traído la posmodernidad en las sociedades occidentales, es obvio que será necesario buscar una suerte de guía que garantice que algunas maneras de pensar y de obrar son correctas o al menos más correctas que otras. No obstante la amenaza del pensamiento absolutista premoderno seguirá llamando a nuestra puerta, me temo que no sólo en forma de dogma religioso. El calor que aportan los sistemas cerrados, finalistas y plagados de certeza seguirá siendo un refugio muy atractivo en el XXI.
Por otra parte, el avance tecnológico, la creciente individualización y la bonanza económica conducirán a una creciente descentralización y desregulación de las sociedades. Siguiendo los modelos de sociedad popperianos (la abierta y la cerrada) no es banal imaginar una sociedad abierta que se abriera "demasiado". Puede llegar un punto en el que el proceso de individualización y segmentación en todos los ordenes sea tal que se ponga en juego la existencia de la propia sociedad. Y también puede ocurrir que los que creen que la sociedad ya se ha abierto demasiado no sean sino los viejos defensores del orden cerrado de su tiempo. De ahí surge mi segunda distinción: es obvio que el dinamismo que aportan las iniciativas individuales apoyadas por las nuevas tecnologías está produciendo unos resultados infinitamente deseables. Cada vez el individuo es soberano de su existencia en mayor medida, posee crecientes parcelas de decisión, derecho y disfrute, y adquiere nuevos y más amplios horizontes vitales. Tales microdecisiones caóticas generan espontáneamente macroresultados que mueven a la sociedad en una dirección y retroalimentan nuevas decisiones individuales caóticas. El debate se planteará entre los que creen, a la Virgina Postrel, que el verdadero valor de una sociedad reside en su capacidad para amoldarse a las situaciones creadas por el movimiento espontáneo de individuos cada vez más independientes de lo macro y dependientes de lo micro, y aquellos que consideran que para preservar la esencia de lo que valoramos en las sociedades presentes hace falta conservar ciertos elementos y atenuar ciertas tendencias. En ciertas parcelas, actuar con pies de plomo, con prudencia, no vaya a ser que en el éxtasis de nuestro disfrute perdamos todo aquello que más valoramos.







4 comentarios:
Excelente resumen, Andrés.
Me parece que lo que dices es compatible con la "paradoja de la libertad" -de Tocqueville a Popper; una paradoja tan visible en tiempos del fascismo como hoy en día.
Esta paradoja establecía que el individualismo sin gobierno genera despotismo porque no es capaz de proteger su marco minimalista de invasiones maximalistas. Quizás no todos los maximalismos sean sobrenaturalistas, como dices, pero es casi seguro que el dogmatismo religioso producirá mecanismos de cierre.
Lo curioso es que al "individualismo sin gobierno" se puede llegar por dos vías muy diferentes: el vago relativismo y "humanismo" progresista, y el liberalismo sin trabas. Tampoco cabe duda que la vía más transitada es la primera.
muy buen análisis , el punto de equilibrio , seria ese sincretismo entre las nuevas ideas individuales y su motor de renovacion y no perder los valores conseguidos que ya consideramos dogmáticos , mi experiencia con la historia es que es cíclica , es mas creo se avecina una epoca de retroceso a valores anteriores .Pero lo bueno es que siempre queda el poso de la época anterior y este retroceso no es total .
Muchas gracias a los tres.
Un saludo
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